Cecilia Carolina Muñoz

Escuela Primaria N 751 Teniente General Juan Carlos Sánchez, Bandera, Santiago del Estero, Argentina

Cecilia  Carolina Muñoz

La escuela donde trabaja Carolina Muñoz en Bandera, Santiago del Estero, tiene 500 alumnos. El 80 % de ellos vive en una situación de vulnerabilidad.  Los problemas de adicciones y analfabetismo son habituales en aquella comunidad.

Desde hace cinco años, además, las inundaciones en la zona generaron una saturación de los suelos que contaminaron el agua de consumo. Desde entonces, el pueblo se administra con una provisión dosificada en bidones. El problema, además, arrastró una enorme cantidad de enfermedades que son padecidas en su mayoría por niños y jóvenes.

En ese contexto, Carolina se desempeña como profesora de inglés. Comenzar el día no es sencillo.  Al no tener agua potable, preparar el desayuno para 500 niños todos los días es un gran desafío. Luego, ya en el salón de clases, su reto no era menor: desánimo, desinterés, aburrimiento e indisciplina. Ella misma se preguntaba cómo podía despertar el interés por algo que sus alumnos veían tan lejano como un idioma extranjero. La docente sabía que tenía que reinventar sus clases.

Su desafío inicial fue contener a esos alumnos y generar un clima de confianza, elevar su autoestima y permitirles soñar con una proyección de futuro. Su estrategia específica fue partir de sus necesidades y con ese fin realizó encuestas, escuchó a cada uno de sus alumnos, se puso en el lugar de ellos y los conectó con nuevas oportunidades, aprovechando la tecnología como herramienta de aprendizaje.

Sin ser experta, puso en funcionamiento un gabinete (carro) digital que había estado guardado durante varios años. Cecilia propuso a sus alumnos investigar sobre un tema puntual y que ellos ofrecieran sus clases aprovechando sus investigaciones y la escucha del otro. Eso condujo a que se valoraran y se acompañaran entre ellos.

Luego realizó paseos virtuales a distintos rincones del mundo, generando expectativas, nuevas conversaciones y estimulándolos a mirar más allá del horizonte. El manejo de idioma extranjero les permitió el intercambio de conocimiento y transformó el aula en un set de filmación en el que todos querían participar.

Actualmente en su clase de inglés no utiliza pizarrón ni tiza sino una pantalla interactiva. Allí cada alumno tiene su propia computadora y ya comenzaron la transformación de carpetas convencionales a carpetas digitales. Además, incorporaron la gamificación para programar juegos digitales

En las instalaciones de la escuela comenzaron un programa que llamaron “Graduated’s Garden”, donde plantaron árboles que provee el vivero municipal y acompañan con una reflexión que ellos han elaborado.  Más allá del horario y espacio escolar, pusieron en marcha un programa que llamaron "punto encuentro amigos", una reunión que se realiza los sábados por la tarde en un espacio público del pueblo.

El gran logro de la docente fue haber podido interpretar sus necesidades, valorar y acompañar las ideas de sus alumnos. Después de ser motivados, pasaron de no asistir a clase a esperarla en la puerta del aula y descubrir la importancia del aprendizaje de una lengua extranjera para ser ciudadanos del mundo.